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Osiris plantea qué hacer ante inundaciones en Santo Domingo

El geólogo Osiris de León advirtió que las inundaciones en Santo Domingo seguirán ocurriendo cada vez con mayor frecuencia, intensidad y destrucción, ya que la ciudad no está preparada para drenar tanta lluvia en pocas horas.

Explica que se trata de un problema regional debido a un patrón meteorológico alterado por un cambio climático que aumenta la temperatura global e incrementa la capacidad de la atmósfera para retener vapor de agua que sube desde el mar durante las horas vespertinas.

Amplia que ese vapor se concentra de forma vertical ascendente, facilitando que ocurran procesos de condensación rápida, y por eso llueve de forma torrencial, en un mismo lugar, como ocurrió recientemente, donde un pluviómetro, cerca de la universidad Intec, registró 440 milímetros de lluvias en menos de 7 horas.

Indica que el problema responde a variables atmosféricas que son cambiantes, y donde el cambio en el patrón de los flujos de vientos puede redireccionar nubes y llover donde no se esperaba o más de lo esperado en un mismo lugar, hasta inundar una zona puntual, y al mismo tiempo no llover, o muy poco, en una zona vecina, dentro de una misma provincia.

“Estos problemas van a continuar cada vez con mayor frecuencia, pero también van a seguir ocurriendo en todas las ciudades costeras de República Dominicana y del Caribe”, advierte al recordar los eventos del 2022, 2023 y 8 abril del 2026.

Qué hacer

De León sugiere varias medidas para mitigar los efectos de las inundaciones como tener sistemas de alerta temprana las 24 horas, monitoreando los radares y los pluviómetros para saber cuándo las lluvias caídas están llegando al umbral de inundación repentina, y alertar.

También aumentar la capacidad de los drenajes hasta en 125 milímetros de lluvias por metro cuadrado y por hora, pues no se trata de que los suelos están saturados, sino que los poros primarios de la roca caliza coralina del Distrito Nacional están bloqueados por el urbanismo, y los desarrolladores no instalaron drenajes alternativos a los naturales ya bloqueados. Además que en las zonas oeste y norte de Santo Domingo solo hay arcillas y margas, todas ellas impermeables, que impiden la infiltración del agua de lluvia.

De León agrega que los drenajes urbanos no deben seguir dependiendo de alcantarillas diseñadas cuando todavía no se hablaba de cambio climático. Ahora hay que multiplicar la capacidad de drenaje rápido para desaguar de 100 a 150 milímetros de lluvias por metros cuadrados por hora porque hoy las lluvias son rápidas, y en 6 horas caen las que antes caían en 6 meses.

Otra sugerencia es que las grandes ciudades no sigan dependiendo de pozos filtrantes de 8 y 10 pulgadas, pues, además de que se hacen mayormente para drenajes sanitarios que contaminan las aguas subterráneas, su capacidad es muy limitada. En su lugar deben construirse galerías de drenaje subterráneo libre, pozos de gran diámetro, rellenos de gravas gruesas para rápido drenaje vertical hasta el nivel freático. Agrega que cada proyecto de urbanización debe presentar un sistema de drenaje previo a su aprobación y que todo apartamento que se venda debe conllevar un certificado de no inundación sectorial y una póliza de cobertura de daños por esa causa , pues de esa forma los desarrolladores se preocuparían más por construir un efectivo sistema de drenaje.

“El problema nos afecta a todos, y la urgente solución nos corresponde a todos. Pero ya tenemos que empezar a drenar”, alertó de León.

Fuente: Hoy

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