Santo Domingo.- El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), César Dargam, sostuvo que el país debe articular un objetivo compartido entre todos los sectores enfocado en preservar la estabilidad económica, fiscal y social, en un contexto donde, a su juicio, no hay espacio para confrontaciones estériles.
Al abordar la discusión sobre el gasto público, explicó que el llamado del Conep se concentra en la calidad y eficiencia del uso de los recursos.
Argumentó que los ingresos del Estado se sitúan en torno al 16 % del producto interno bruto, mientras que el gasto proyectado ronda el 19 %, lo que genera un déficit que, aunque manejable, debe mantenerse bajo control para evitar presiones mayores sobre la economía.
En esa línea, planteó que el desafío no está en recortar el gasto, sino en orientarlo de forma más estratégica, priorizando áreas con mayor capacidad de generar retorno económico, como la infraestructura y los servicios esenciales.
Advirtió que la rigidez de componentes como la nómina pública, el pago de intereses de la deuda y los costos operativos limita el margen de acción del Estado, lo que obliga a una gestión más eficiente.
A la par, insistió en que no debe sacrificarse la inversión en capital, al considerar que constituye uno de los principales motores de dinamización económica, sobre todo en períodos de desaceleración.
Conep sobre ayudas sociales
En el ámbito social, el Conep enfatizó la necesidad de sostener la estabilidad mediante políticas focalizadas dirigidas a los sectores más vulnerables.
En ese sentido, alertó sobre los riesgos de una expansión indiscriminada de subsidios, al entender que puede generar distorsiones y comprometer la sostenibilidad fiscal. La postura apunta hacia mecanismos dirigidos exclusivamente a quienes realmente lo necesitan, evitando cargas generalizadas que el Estado no podría sostener en el tiempo.
Durante una entrevista en el programa radial Esto No Tiene Nombre, Dargam también abordó el debate en torno a la reforma fiscal, señalando que con frecuencia se confunde con una reforma tributaria. Aclaró que la primera implica un equilibrio integral entre ingresos y gastos, mientras que la segunda se limita al ámbito impositivo.
Bajo esa premisa, planteó que cualquier discusión en esa dirección debe abordarse cuando existan las condiciones adecuadas, y sustentarse en tres ejes: mejorar la eficiencia del gasto, aplicar medidas administrativas no tributarias y fortalecer la capacidad recaudadora del Estado.
Este último aspecto, indicó, enfrenta debilidades estructurales, evidenciadas en los niveles de evasión que impiden captar una parte importante de los ingresos potenciales.
El dirigente empresarial subrayó además que la inversión privada descansa en gran medida sobre un factor intangible como la confianza, lo que explica que una proporción significativa del capital dominicano se reinvierta en el país.
En ese contexto, consideró imprescindible preservar la estabilidad política y social como base para sostener ese dinamismo.
Finalmente, valoró la existencia de canales de diálogo entre el sector privado, el Gobierno y la oposición, a los que definió como una fortaleza institucional.
Aunque reconoció que estos procesos suelen ser prolongados y complejos, insistió en que resultan necesarios para construir consensos duraderos y evitar decisiones unilaterales en temas de alto impacto nacional.
Fuente: El Día










