En medio de una pandemia que desafió los cimientos de la educación a nivel global, la República Dominicana logró un hito histórico en las Pruebas PISA 2022. Estos resultados, que revelan un incremento de 24 puntos en Ciencias, 16 en Matemáticas y 09 en Lectura, son el testimonio elocuente de una gestión educativa eficiente y funcional. Este logro que se aldanzó bajo la dirección del entonces Ministro de Educación, Roberto Fulcar, y su innovador enfoque denominado «Educación para Vivir Mejor».
Desde su llegada y su designación por el Presidente Luis Abinader al Ministerio de Educación en agosto de 2020, Roberto Fulcar se comprometió firmemente a realizar un uso efectivo de los recursos asignados a la educación, priorizando el acceso universal, la calidad y el bienestar de todos los participantes en el sistema educativo. En medio de la incertidumbre causada por la pandemia, Fulcar mantuvo su enfoque inquebrantable: «Mientras ocupe el cargo de Ministro de Educación, el 4 % de los fondos se destinará a asegurar la educación para todos, sin excepciones, con el propósito de elevar la calidad y dignificar la vida de todos los involucrados, sin ninguna otra agenda en mente.
Este compromiso inquebrantable con el derecho a la educación se reflejó en el modelo «Educación para Vivir Mejor». Este enfoque revolucionario se basa en doce pilares que buscan no solo graduar bachilleres, sino formar ciudadanos críticos y conscientes. En lugar de enfocarse en la memorización y repetición, este modelo fomenta el pensamiento crítico y el discernimiento. Busca que la educación tenga un impacto positivo en la vida de las personas y la sociedad en su conjunto, rompiendo con el paradigma tradicional de llenar horarios y tareas sin un propósito más profundo.
Los resultados obtenidos en las Pruebas PISA 2022 validan la efectividad de este modelo, que apunta a superar las persistentes deficiencias educativas en la República Dominicana. Diversos sectores de la sociedad consideran que este modelo debe convertirse en política educativa oficial del Estado, garantizando su implementación y continuidad, independientemente de los cambios en el liderazgo ministerial o gubernamental.
Es importante destacar que este editorial no busca expresar una preferencia política, sino reconocer el mérito de los logros educativos alcanzados durante el período mencionado. Los avances en el sistema educativo dominicano durante el mandato de Roberto Fulcar son innegables y deben ser aplaudidos por el bienestar de nuestra nación y las generaciones futuras. Sin embargo, también es crucial mantener un espíritu crítico y vigilante para garantizar que estos logros se consoliden y sigan beneficiando a la sociedad dominicana en el futuro.










