La reciente Feria Internacional del Libro concluyó con éxito y ha sido una de las mejores en la historia de las ferias, sobre todo porque en las últimas décadas no se había visto un cambio significativo en la organización y distribución de los pabellones y casetas. Esta vez, hubo locales espaciosos que los visitantes desean se mantengan permanentemente. La ingeniería, la arquitectura y el diseño de interiores lograron crear infraestructuras de calidad con aire acondicionado, superando los inconvenientes de la lluvia que en años anteriores afectaba las ventas y actividades.
Israel, el país invitado, presentó su museo de historia en su pabellón, ofreciendo una inmersión en su cultura milenaria y sus avanzadas tecnologías en sectores como la agricultura, ciberseguridad, educación, medicina y defensa. Las casetas estuvieron ubicadas en lugares adecuados y seguros, bien protegidos de las inclemencias del clima, permitiendo a los visitantes disfrutar tranquilamente sin el temor a que el viento o la lluvia afectaran los productos.
Aunque tradicionalmente hay opiniones divididas sobre el éxito de la feria en términos de ventas, y a veces se critica el gasto excesivo con el dicho popular «sale más cara la sal que el chivo», la última feria solo ha recibido elogios por lo bien que resultó y lo diferente que fue. El cambio ha sido bien recibido por los interesados en los libros, el arte y la cultura, tanto por el ambiente como por el contenido y calidad de las actividades y las comodidades ofrecidas en cada pabellón.
Los visitantes de la feria de este año tuvieron la oportunidad de explorar espacios de la Plaza de la Cultura que nunca habían visitado, como los museos, el Teatro Nacional y, por supuesto, la Biblioteca Nacional, donde se ubicó el pabellón dedicado a la escritora homenajeada este año, Jeannette Miller. En la Biblioteca Nacional también se encontraban los pabellones de autores dominicanos y talleres literarios, así como el del Ministerio de Educación, cuyas actividades se transmitieron a todo el país y el mundo a través de la radio, la televisión y las redes sociales del MINERD.










