Los capitanes de Francia, Kylian Mbappé, y de Marruecos, Achraf Hakimi, mantienen una profunda amistad desde que se conocieron en el PSG en 2021. La relación ni siquiera ha tambaleado por la acusación de violación que pesa sobre el defensa de los Leones del Atlas.
El par de amigos luchará por el pase a la semifinal del Mundial de 2026 el jueves en Foxborough, cerca de Boston.
Cuando el lateral derecho aterrizó en París procedente del Inter de Milán, el entonces entrenador del PSG, el argentino Mauricio Pochettino, fue a ver al entonces joven delantero, que había llegado al club cuatro años antes.
El actual seleccionador de Estados Unidos pidió a Mbappé que recibiera a Hakimi, de la generación de 1998 como él, y que facilitara su integración en el equipo.
El marroquí, nacido en España y criado en Getafe, en la periferia de Madrid, no hablaba francés en ese momento. Mbappé, que ya soñaba con jugar en la liga española, tenía una buena base de castellano y la conexión entre ambos surgió de inmediato.
A base de desenfrenados partidos de videojuegos, en total sintonía y compartiendo las mismas aficiones, los dos se vuelven inseparables: restaurantes, salidas, vacaciones… en menos de cinco años, no hacen nada el uno sin el otro.










