República Dominicana entra esta semana en el período de mayor actividad climatológica de la temporada ciclónica del Atlántico, que históricamente concentra su mayor frecuencia de sistemas entre mediados de agosto y mediados de octubre, en un escenario marcado por el fortalecimiento del fenómeno El Niño.
Aunque las principales instituciones meteorológicas internacionales mantienen sus proyecciones de una temporada 2026 por debajo de lo normal en cuanto al número total de ciclones tropicales, el especialista del Instituto Dominicano de Meteorología (INDOMET) llaman a la población a no interpretar esta previsión como una reducción significativa del riesgo para el territorio dominicano.
El meteorólogo Saddan Font-frías Montero, encargado del Departamento de Investigación Meteorológica del INDOMET y magíster en Cambio Climático, Gestión del Riesgo y Gestión Ambiental, explicó que las estadísticas estacionales no permiten determinar por sí solas el impacto que tendrá la temporada sobre un país específico.
“Que una temporada sea menos activa en términos del número total de sistemas no significa que República Dominicana esté fuera de peligro. Un solo ciclón tropical, una onda tropical o un evento de lluvias extremas puede generar impactos importantes si encuentra condiciones favorables y afecta zonas vulnerables”, señaló Font-frías
El país entra ahora en el período de mayor vigilancia
Desde el inicio oficial de la temporada, el pasado 1 de junio, se han formado dos tormentas con nombre en la cuenca atlántica: Arthur y Bertha, ambas desarrolladas en el golfo de México y sin impactos directos sobre República Dominicana ni sobre el resto del Caribe.
Al cierre de esta nota, el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC) no identifica áreas de interés con una probabilidad significativa de desarrollo ciclónico durante los próximos siete días en el Atlántico, el Caribe o el golfo de México.
Sin embargo, Font-frías recordó que agosto, septiembre y octubre constituyen el período climatológicamente más activo de la temporada, por lo que el comportamiento observado durante junio y julio no debe utilizarse como indicador definitivo de lo que ocurrirá durante las próximas semanas.
El riesgo para República Dominicana permanece
Font-frías enfatizó que la cantidad total de ciclones que se formen durante una temporada no determina directamente el nivel de riesgo para República Dominicana.
El país mantiene una exposición importante ante fenómenos como inundaciones urbanas, crecidas repentinas de ríos y cañadas, deslizamientos de tierra y lluvias intensas, especialmente en comunidades donde confluyen condiciones de vulnerabilidad y exposición.
A esto se suma el comportamiento de las temperaturas de las aguas del Caribe y de otras zonas tropicales, que debe mantenerse bajo vigilancia durante el período de mayor actividad.
“Desde el punto de vista de la gestión del riesgo, no debemos preguntarnos únicamente cuántos ciclones se formarán, sino cuáles serán sus trayectorias, intensidad, velocidad de desplazamiento, tamaño y, sobre todo, qué condiciones encontrarán al aproximarse al país. El impacto de un solo evento puede superar ampliamente lo que sugieren las estadísticas generales de una temporada”, puntualizó el meteorólogo.










